.
En los areneros de un verso cobarde
un niño arma un balde humilde de arena
y luego lo estropea a patadas. Sus pies
se descuartizan como perros
contra un jabalí
saltando entre grasas y colmillos
gritando y gimiendo entre pasajes
de medias lunas hambrientas
de cazadores que siguen los ladridos.
El disparo de un muchacho nervioso parte un ojo
a un perro que salta, perforada la simiente de su cordura,
y el perro queda extraño, mi amor,
queda muy loco.
Fermento si me pongo rabioso
con una tormenta de dormitorio
parado en mi cama como un cerro.
Fermento;
y mi panza abierta respira el profundo pliegue
de arroyos y minúsculos incendios
planeados por caranchos que llevan
ratones rosados en sus picos;
y un musical medicamento me tose
en la cara como una mariposa.
La noche nos receta con su lengua de oveja.
Y mi grito ferroso es un vagón estancado,
y el farol de una plaza me succiona un tornillo,
y a un beso lloroso de portón espiado en la persiana
de un pueblo por la madre
tengo que proteger de la muerte.
Crecen plantas de odio
en cerebros calientes sin moteles
en forma de goteras
pero la soledad los va secando
como un jardín colgante que crece
en los vértices húmedos de una claraboya.
Los paisajes mundanos descollan en madres
que se bañan en los cuerpos olvidados de hijos
esparcidos en mil padres felices.
¡Santo volátil segmentado en la hebilla
parto de cuerno toreado por una cebadura
embalse de óleo que ofertas tu cartílago
alfiler de roturas
que caes al piso tanteando los extremos
con libélulas de cabezas desbandadas!
Otro gesto de morbo celular de veleta
otro zanco de enjuague molar en mi cariño
otro vestido dorsal que ladra allí en la silla
otro tendón reventado en mis cicatrices
otra mirada portuaria con tabaco de barranca
como si cada sonrisa descosiera mis puntos
alzado hasta las válvulas
atorado en esta inmensa saliva solitaria.
José Jorge.
Casa de poesía
Casa de Poesía (Uruguay) es una Institución sin fines de lucro cuyo cometido es la difusión de todas las manifestaciones poéticas, realización de homenajes, conferencias, publicaciones y otras actividades vinculadas con el hacer poético y artístico creativo en general, dando así cumplimiento a lo manifestado por UNESCO en sus resoluciones. "rgentadorado@gmail.com"
viernes, 15 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
*
doy mi cuerpo de arena
a los cuatro vientos
así
como tu te presentas
y soy menos que nada ni pretendo
tus brasos
simplemente flotar en tu esencia
de arrebato y desorden
simple desarmado y puro
Alejandro Dorado
a los cuatro vientos
así
como tu te presentas
y soy menos que nada ni pretendo
tus brasos
simplemente flotar en tu esencia
de arrebato y desorden
simple desarmado y puro
Alejandro Dorado
INDECIBLES
No nombrar las cosas por sus nombres” (A.Pizarnik)
No decir te amo
sino te necesito
me falta el aire
no puedo estar en mi cuerpo
no encuentro sosiego en la noche
no quiero amanecer.
No decir es imposible
sino que sos cobarde
y soy orgullosa
no queremos que duela
tal vez algún día
tal vez nunca, tal vez.
No decir adiós
sino hasta siempre
hasta el día de partir
hasta llegar nuevamente
hasta que seamos viejos
hasta que seamos niños.
Tensar la espera
hasta el límite
morir
morimos en la agonía
de no nombrar
las cosas por sus nombres.
María Laura Pintos
No decir te amo
sino te necesito
me falta el aire
no puedo estar en mi cuerpo
no encuentro sosiego en la noche
no quiero amanecer.
No decir es imposible
sino que sos cobarde
y soy orgullosa
no queremos que duela
tal vez algún día
tal vez nunca, tal vez.
No decir adiós
sino hasta siempre
hasta el día de partir
hasta llegar nuevamente
hasta que seamos viejos
hasta que seamos niños.
Tensar la espera
hasta el límite
morir
morimos en la agonía
de no nombrar
las cosas por sus nombres.
María Laura Pintos
*
Te vi mirándola con ojos de lengua
Quise ser ella, quiero decir, ser lo que no soy.
Te vi abrazando su mano queriendo acelerar el tiempo
Fue un instante eterno para mí.
Te miro mirándome.
Me pregunto si alguna vez
agarraste la lapicera
y derramaste un poco de tinta
en mi nombre.
Andrea Estevan
Quise ser ella, quiero decir, ser lo que no soy.
Te vi abrazando su mano queriendo acelerar el tiempo
Fue un instante eterno para mí.
Te miro mirándome.
Me pregunto si alguna vez
agarraste la lapicera
y derramaste un poco de tinta
en mi nombre.
Andrea Estevan
viernes, 1 de abril de 2011
SEDUCCION CULINARIA
Iba desnudando cebollas a la orilla del fuego
para luego bañarlas en su tina de acero
con aceites calientes del origen de los tiempos.
Iba descarozando aceitunas con aire sarraceno
para luego dormirlas en los valles dorados
con canciones de cuna con aroma sereno.
Iba mezclando una salsa de sangre hirviendo de deseo
para luego regar los blancos lienzos redondos
con el magma fervoroso que viene de dentro.
Sin embargo, traías el aroma de la albahaca en los dedos
Ese símbolo de carencia que dirían los griegos
Ese emblema que en Roma anuncia el amanecer de los besos.
Esas hierbas que emergen del batir del océano
para florecer de Tulasī en la India de su pelo.
Y traías con ello el sabor de los tiempos,
las especias de oriente y los granos de pimienta
que el sol oculta en la alacena del cielo.
Y mis cebollas, aceitunas y mi magma que viene de dentro
recordaron esos vientos que duro arremeten
en la rueda del Samsara hasta el origen del tiempo
y remontándome hasta mi encarnación primera
todo quedó muy claro en ese momento:
Krishna enamorado, la maldición de Radhá
y mi condena al mundo de los seres que se marchitan.
María Jimena Pintos
para luego bañarlas en su tina de acero
con aceites calientes del origen de los tiempos.
Iba descarozando aceitunas con aire sarraceno
para luego dormirlas en los valles dorados
con canciones de cuna con aroma sereno.
Iba mezclando una salsa de sangre hirviendo de deseo
para luego regar los blancos lienzos redondos
con el magma fervoroso que viene de dentro.
Sin embargo, traías el aroma de la albahaca en los dedos
Ese símbolo de carencia que dirían los griegos
Ese emblema que en Roma anuncia el amanecer de los besos.
Esas hierbas que emergen del batir del océano
para florecer de Tulasī en la India de su pelo.
Y traías con ello el sabor de los tiempos,
las especias de oriente y los granos de pimienta
que el sol oculta en la alacena del cielo.
Y mis cebollas, aceitunas y mi magma que viene de dentro
recordaron esos vientos que duro arremeten
en la rueda del Samsara hasta el origen del tiempo
y remontándome hasta mi encarnación primera
todo quedó muy claro en ese momento:
Krishna enamorado, la maldición de Radhá
y mi condena al mundo de los seres que se marchitan.
María Jimena Pintos
*
Las noches de apagón
regresan cuando duermo.
Todos en torno a la mesa
sin ruidos eléctricos/cárcel de circuitos
el veo-veo develando rincones
cada objeto alumbrando los ojos.
El farol de mantilla en la mesa
mi hermano caminaba con suspenso
cada juego inventado/hallazgo de una sombra.
Cuando volvía la luz
mis padres celebraban,
en mi rostro sombrío se alejaba el farol.
Ahora soy adulta y uso máquinas
aparece la niña, intenta apagar mi casa.
La vela sigue ahí, titilan los recuerdos.
Alicia Preza
regresan cuando duermo.
Todos en torno a la mesa
sin ruidos eléctricos/cárcel de circuitos
el veo-veo develando rincones
cada objeto alumbrando los ojos.
El farol de mantilla en la mesa
mi hermano caminaba con suspenso
cada juego inventado/hallazgo de una sombra.
Cuando volvía la luz
mis padres celebraban,
en mi rostro sombrío se alejaba el farol.
Ahora soy adulta y uso máquinas
aparece la niña, intenta apagar mi casa.
La vela sigue ahí, titilan los recuerdos.
Alicia Preza
miércoles, 16 de marzo de 2011
EL METRO DE SUS OJOS
Voy hacia ella.
Un hombre por peldaño del abismo
No hay razón
ya no pienses
tu temor ahora reflexiona
Y te quedas
aun
tras la gota invisible
que crees
alumbra en la canilla
la oscuridad
Que habitas
en tu casa
Entre sus dedos
Un cristal
de poca monta
Voy hacia ella.
Caminar
Cuando
el dolor
Hace del paso
Laberinto
Robinson Martín Valderrama
Un hombre por peldaño del abismo
No hay razón
ya no pienses
tu temor ahora reflexiona
Y te quedas
aun
tras la gota invisible
que crees
alumbra en la canilla
la oscuridad
Que habitas
en tu casa
Entre sus dedos
Un cristal
de poca monta
Voy hacia ella.
Caminar
Cuando
el dolor
Hace del paso
Laberinto
Robinson Martín Valderrama
lunes, 14 de marzo de 2011
1995
.
Mis zapatos mis tristes zapatos
Mis únicos zapatos
Mis zapatos porquería
Pisadores de gargajos en calles oscuras
Tejedores de la trama
Perdedores de palabra cada paso
Mis mediocres zapatos
Dejándome huellas en la garganta
Mis zapatos de buscarte
Dentro y fuera del cerebro
Mis zapatos que nunca se hundieron
En un pedal a profundas velocidades
Mis zapatos puestos a rodar por el mundo
Entre hombres mujeres furias
Mis zapatos de poeta de ser nadie
Mis zapatos jadeando en el rincón
Eduardo Curbelo
Mis zapatos mis tristes zapatos
Mis únicos zapatos
Mis zapatos porquería
Pisadores de gargajos en calles oscuras
Tejedores de la trama
Perdedores de palabra cada paso
Mis mediocres zapatos
Dejándome huellas en la garganta
Mis zapatos de buscarte
Dentro y fuera del cerebro
Mis zapatos que nunca se hundieron
En un pedal a profundas velocidades
Mis zapatos puestos a rodar por el mundo
Entre hombres mujeres furias
Mis zapatos de poeta de ser nadie
Mis zapatos jadeando en el rincón
Eduardo Curbelo
Quién me espera (uno)
Retomo la tarea de escribir.
No es un acto solemne ni sacro.
Sentada, con un pedazo de papel que me sobró.
Con la lapicera de hacer las cuentas.
Con el pote de galletitas por comer.
Con una guitarra sin cuerdas que nadie toca.
Sin libros.
Sin espejos.
Sin vos.
Sofía Rosa Rivero.
No es un acto solemne ni sacro.
Sentada, con un pedazo de papel que me sobró.
Con la lapicera de hacer las cuentas.
Con el pote de galletitas por comer.
Con una guitarra sin cuerdas que nadie toca.
Sin libros.
Sin espejos.
Sin vos.
Sofía Rosa Rivero.
TUS PIERNAS
.
Tus piernas talladas con lentitud perfecta, con ese tiempo justo creciendo hacia donde nacen, hacia donde no pueden volver, hacia lo duradero; tus piernas en lo alto custodiando unos labios marinos, húmedos de niebla, sosteniendo el exterminio de un cuerpo, separación del todo, conjunción de lo posible.
Amarrado a un cabo de resistencia extrema, a un nudo por soltarse donde la duración de un péndulo es la edad de los ahorcados, cuelgo.
Jorge Meretta
De "El Casco y La Espada"
Ediciones de la Crítica / 1998
Tus piernas talladas con lentitud perfecta, con ese tiempo justo creciendo hacia donde nacen, hacia donde no pueden volver, hacia lo duradero; tus piernas en lo alto custodiando unos labios marinos, húmedos de niebla, sosteniendo el exterminio de un cuerpo, separación del todo, conjunción de lo posible.
Amarrado a un cabo de resistencia extrema, a un nudo por soltarse donde la duración de un péndulo es la edad de los ahorcados, cuelgo.
Jorge Meretta
De "El Casco y La Espada"
Ediciones de la Crítica / 1998
viernes, 11 de marzo de 2011
barcelona
.
miro a mis hermanas mirar a mi madre mirando
la caldera del diablo
con el caldo a medio tomar
el calor acuclillado tras de ellas
de su mirada de la mía de la de mi madre
en aquel entonces ninguna viajaba a barcelona
ni a buenos aires ni a burundi
solo mirábamos las diabluras americanas
con el doblaje con el calor ya sin caldo
los platos vacíos a un costado
las miradas perdidas por ilesas
Gerardo Ciancio
miro a mis hermanas mirar a mi madre mirando
la caldera del diablo
con el caldo a medio tomar
el calor acuclillado tras de ellas
de su mirada de la mía de la de mi madre
en aquel entonces ninguna viajaba a barcelona
ni a buenos aires ni a burundi
solo mirábamos las diabluras americanas
con el doblaje con el calor ya sin caldo
los platos vacíos a un costado
las miradas perdidas por ilesas
Gerardo Ciancio
miércoles, 9 de marzo de 2011
Enclave
.
(en clave)
a J.M.
.
El vale todo del lenguaje.
Versos que verduguean lo vernáculo.
Que esconden tu cerrojo cerrado con cieno celeste.
La estafa/ la voltereta amanerada de la mujer
que sin red se hunde y nos dispara.
Ya no borda su tela.
Escupe letras/ las funde y se confunde.
Piensa que Dios le habla.
(Arco a regla en otra versión posible)
Pide limosna por las calles. En todas las calles.
Cuzco rabón raboneado.
Palabras pide.
Poesía pide.
La gente va de prisa/ no hay monedas/ no hay billetes;
no los hay, Baudelaire. No los hay, César.
Excomulgado, cagado por los perros.
En marzo la Liebre baila con el Buey traidor.
Una verga de lenguaje.
(La rata de la locura te ha ido bebiendo
hasta que ayer asomó por tu boca/
Villa Carmen y después... )
atravesando el último gollete del último embudo:
libros en danza por la siestita montevideana.
Así se fue la vida
bordando la tela única/ túnica.
Arco a regla en otra aversión.
(Ya no cuentas hasta once.)
Ya no cuentas, Jorge.
Aquitrabando montas sin montura tu clave imposible.
No es el cielo un escondite ni un código mayor
para un cazador de lluvias.
Es la rosa del manicomio.
Esta mierda que se pega en los dedos como una telaraña
que araña la maraña de palabras.
Palabras de nadie.
El golpe seco desde el fondo de la nada.
Las palabras dicen lo que dicen y no más.
Sábelo: Sólo caerá en su vacío.
(Y llegan los enfermeros)
Roberto Genta Dorado
(en clave)
a J.M.
.
El vale todo del lenguaje.
Versos que verduguean lo vernáculo.
Que esconden tu cerrojo cerrado con cieno celeste.
La estafa/ la voltereta amanerada de la mujer
que sin red se hunde y nos dispara.
Ya no borda su tela.
Escupe letras/ las funde y se confunde.
Piensa que Dios le habla.
(Arco a regla en otra versión posible)
Pide limosna por las calles. En todas las calles.
Cuzco rabón raboneado.
Palabras pide.
Poesía pide.
La gente va de prisa/ no hay monedas/ no hay billetes;
no los hay, Baudelaire. No los hay, César.
Excomulgado, cagado por los perros.
En marzo la Liebre baila con el Buey traidor.
Una verga de lenguaje.
(La rata de la locura te ha ido bebiendo
hasta que ayer asomó por tu boca/
Villa Carmen y después... )
atravesando el último gollete del último embudo:
libros en danza por la siestita montevideana.
Así se fue la vida
bordando la tela única/ túnica.
Arco a regla en otra aversión.
(Ya no cuentas hasta once.)
Ya no cuentas, Jorge.
Aquitrabando montas sin montura tu clave imposible.
No es el cielo un escondite ni un código mayor
para un cazador de lluvias.
Es la rosa del manicomio.
Esta mierda que se pega en los dedos como una telaraña
que araña la maraña de palabras.
Palabras de nadie.
El golpe seco desde el fondo de la nada.
Las palabras dicen lo que dicen y no más.
Sábelo: Sólo caerá en su vacío.
(Y llegan los enfermeros)
Roberto Genta Dorado
OXIMORON
.
(Fig. del leng: Unión de dos elementos que naturalmente se excluyen)
Ese amor que nunca fue
y pretendimos que fuera
los dos sabemos qué es:
convergencia paralela.
Angelita Bonnet
(Fig. del leng: Unión de dos elementos que naturalmente se excluyen)
Ese amor que nunca fue
y pretendimos que fuera
los dos sabemos qué es:
convergencia paralela.
Angelita Bonnet
-*-
.
la unidad no es una ciencia exacta, es una ciencia oculta como la herbolaria, no, más bien como la qábbalah:
porque 1+1, no es una operación sencilla;
1≠1, depende del 1 de cada uno, ser uno mismo;
mi 1 le cuesta sumarse al 1 de los demás, y los otros sólo dividen, jamás multiplicarán los peces, nunca los panes;
de hecho, mi 1 puede llegar a ser el azote de dios, a propósito ¿no era el 1 una pirámide oblicua?
fluye, influye en uno;
da mismo
Elbio Chitaro
la unidad no es una ciencia exacta, es una ciencia oculta como la herbolaria, no, más bien como la qábbalah:
porque 1+1, no es una operación sencilla;
1≠1, depende del 1 de cada uno, ser uno mismo;
mi 1 le cuesta sumarse al 1 de los demás, y los otros sólo dividen, jamás multiplicarán los peces, nunca los panes;
de hecho, mi 1 puede llegar a ser el azote de dios, a propósito ¿no era el 1 una pirámide oblicua?
fluye, influye en uno;
da mismo
Elbio Chitaro
domingo, 6 de marzo de 2011
-*-
.
No te maravilles porque no me sonría
(primera versión)
A Jorge Arbeleche, profesor
Una imagen fija alucinada:
Dante mirando fijo a la loba
Por entre las orejas de su zainito
Una lupa una loba la loba rubia (¿o bruna?)
Sembiava carca ne la sua magrezza
Dante clavado al piso
Cagado hasta las patas de la loba
Tan así su pavura su miedo metido a fórceps
Que se olía diez leguas a la redonda de esa foresta infame
Virgilio con buen tino y olfato
Acude y sacude la modorra milenaria:
Un avión un pájaro superman: el latino
El truco de Dante que escribe un viaje insufrible
Dante otro que ruega:
“Miserere di me”
No atisbamos a saber qué ese es Virgilio:
Od ombra od omo certo
Dante pide piedad
“Miserere di me”
Pide pan de deseo pide pureza
Pide Beatrice pide por favor
Pide purgar pecados a pedir de boca
Dante poeta y mago se pone a demorar la ayuda
Y lo manda a cantar su curriculum vitae a Virgilio:
Si fui poeta y canté a fulano mengano zutano
Si fui un escribidor antiguo del mundo grecolatino
Si fui hombre pluma al hombro ahora sombra
Dante perdido selvático oscuro áspero
pide piedad pide pulcritud a la escritura:
“Miserere di me”
Dante lo lleva a Dante como a una marioneta de espanto
Por el maldito infierno tan temido
Es un sádico
Así cualquiera cae como un cuerpo muerto cae
Y se caga de parado mirando fijo a una loba a una onza a un león soberbial
Mis tres hijas juegan al culo sucio
Sin mentar la palabreja
Yo transpiro de espanto
Es tan largo el viaje por esta pesadilla
Pido piedad al Alighieri:
¿Cuándo arribaré a la página 550 de mi edición
Rebajada de 16000 a 5000 liras (Edizione Polaris, 1993)
Que gracias a dios o al diablo
Reproduce ilustraciones de Doré
Y que traje de un quiosco de una Florencia detenida
En un pasado sin euros y con arte?
¿Cuándo, mierda dantesca, leeré o escribiré
L’amor che move il sole e l’altre stelle?
Yo, Dante de barrio,
En una Montevideo abstracta que le puso un nombre inocuo
a su calle Dante,
Pido piedad y caigo alma muerta a los concéntricos círculos
Infernales desde un limbo paternal:
“Miserere di me”
Gerardo Ciancio
No te maravilles porque no me sonría
(primera versión)
A Jorge Arbeleche, profesor
Una imagen fija alucinada:
Dante mirando fijo a la loba
Por entre las orejas de su zainito
Una lupa una loba la loba rubia (¿o bruna?)
Sembiava carca ne la sua magrezza
Dante clavado al piso
Cagado hasta las patas de la loba
Tan así su pavura su miedo metido a fórceps
Que se olía diez leguas a la redonda de esa foresta infame
Virgilio con buen tino y olfato
Acude y sacude la modorra milenaria:
Un avión un pájaro superman: el latino
El truco de Dante que escribe un viaje insufrible
Dante otro que ruega:
“Miserere di me”
No atisbamos a saber qué ese es Virgilio:
Od ombra od omo certo
Dante pide piedad
“Miserere di me”
Pide pan de deseo pide pureza
Pide Beatrice pide por favor
Pide purgar pecados a pedir de boca
Dante poeta y mago se pone a demorar la ayuda
Y lo manda a cantar su curriculum vitae a Virgilio:
Si fui poeta y canté a fulano mengano zutano
Si fui un escribidor antiguo del mundo grecolatino
Si fui hombre pluma al hombro ahora sombra
Dante perdido selvático oscuro áspero
pide piedad pide pulcritud a la escritura:
“Miserere di me”
Dante lo lleva a Dante como a una marioneta de espanto
Por el maldito infierno tan temido
Es un sádico
Así cualquiera cae como un cuerpo muerto cae
Y se caga de parado mirando fijo a una loba a una onza a un león soberbial
Mis tres hijas juegan al culo sucio
Sin mentar la palabreja
Yo transpiro de espanto
Es tan largo el viaje por esta pesadilla
Pido piedad al Alighieri:
¿Cuándo arribaré a la página 550 de mi edición
Rebajada de 16000 a 5000 liras (Edizione Polaris, 1993)
Que gracias a dios o al diablo
Reproduce ilustraciones de Doré
Y que traje de un quiosco de una Florencia detenida
En un pasado sin euros y con arte?
¿Cuándo, mierda dantesca, leeré o escribiré
L’amor che move il sole e l’altre stelle?
Yo, Dante de barrio,
En una Montevideo abstracta que le puso un nombre inocuo
a su calle Dante,
Pido piedad y caigo alma muerta a los concéntricos círculos
Infernales desde un limbo paternal:
“Miserere di me”
Gerardo Ciancio
-*-
.
Repentinamente recobré razones resignadas relegué resentimientos resguardados reincidentes rencores recibí rumores reales réplicas relucientes relinches resueltos realidad reciente reivindiqué represiones rescaté recuerdos rotos risas resplandecientes ramilletes rojos raras reiteraciones repuse rastros repasé rostros redefiní rumbos retoqué retratos rompí retos rastreé relámpagos rayos ratifiqué ridiculeces rarezas reservé riquezas roles ruidos redes retuve relojes rotulé reaccioné recapacité respiré resucité.
Andrea Estevan
Repentinamente recobré razones resignadas relegué resentimientos resguardados reincidentes rencores recibí rumores reales réplicas relucientes relinches resueltos realidad reciente reivindiqué represiones rescaté recuerdos rotos risas resplandecientes ramilletes rojos raras reiteraciones repuse rastros repasé rostros redefiní rumbos retoqué retratos rompí retos rastreé relámpagos rayos ratifiqué ridiculeces rarezas reservé riquezas roles ruidos redes retuve relojes rotulé reaccioné recapacité respiré resucité.
Andrea Estevan
sábado, 5 de marzo de 2011
*
.
El poema era de la mujer/ de la terraza/ de las manos
Pero la memoria del agua es vertical
El poema era del suelo/ del ojo/ del pie porfiado
El poema era del pan/ del diente/ del grito que se abría como un fruto
Era de la boca/ nacía desde el ruido de la bala/ del vidrio del espanto
Iba por ahí/ el poema que era de la noche/ que hacía anochecer/ en ellos/ desde ellos/ los que viven acá/ los que hacen sombra
El poema era de ellos/ de sus ojos en contra del olvido
El poema era para caer adentro de tu cuerpo/ del clavo/ de la luz
Era de la pala que usamos para trasplantar el cadáver/
El poema era de la carne/ del músculo/ de los hijos
El poema era de madre/ de la cara de madre/ vacía/ del cigarro absurdo
De la cara/ la última cara/ la promesa
Que es un cuarto difuso una cosa pequeña/ triste/ inútil
El poema era vertical y sin memoria
El poema no importa/ no existe/ no llores
Paula Simonetti de Souza
El poema era de la mujer/ de la terraza/ de las manos
Pero la memoria del agua es vertical
El poema era del suelo/ del ojo/ del pie porfiado
El poema era del pan/ del diente/ del grito que se abría como un fruto
Era de la boca/ nacía desde el ruido de la bala/ del vidrio del espanto
Iba por ahí/ el poema que era de la noche/ que hacía anochecer/ en ellos/ desde ellos/ los que viven acá/ los que hacen sombra
El poema era de ellos/ de sus ojos en contra del olvido
El poema era para caer adentro de tu cuerpo/ del clavo/ de la luz
Era de la pala que usamos para trasplantar el cadáver/
El poema era de la carne/ del músculo/ de los hijos
El poema era de madre/ de la cara de madre/ vacía/ del cigarro absurdo
De la cara/ la última cara/ la promesa
Que es un cuarto difuso una cosa pequeña/ triste/ inútil
El poema era vertical y sin memoria
El poema no importa/ no existe/ no llores
Paula Simonetti de Souza
jueves, 3 de marzo de 2011
45
.
No me mato
Ni aunque me dictaminen cáncer
O cualquier mala baraja
O anhelo fallecido
Ni aunque me atropellen
En forense cuchillazo
U otra joda terminal / letal
O en lecho de amantazgo / tú
O catre de maridazgo / yo
Nunca
O entre botellas piernas de mujer
O entre pepas pústulas de amor
(Umbral de las inquisiciones)
No me mato / ni muerto
Ni aunque me dictaminen
Ni aunque me atropellen
Ni aunque me escamoteen
Las arterias su flujo lujo de sobrevivir
O de rodillas ante lo morocho de tus crenchas
O sacudido expulsado de tus pechos
O futuro igual a cero
No me mato
O igual a menos uno
O dos
Ni ante el abuso de un sacerdote
(Catecúmeno cacumen)
O me falle un brindis / el penúltimo / la gloria
O me tiendan la cama con silencioso encono
O difunto unto mi lengua de sol
O aunque me deseen la muerte
Ni derretido me mato
Ni aunque falanges artrosis apunten
Su uña hacia mi mollera
Ni aunque te vayas para siempre / nunca
Ni aunque me mueran
Bien morido
Me mato
Septiembre 2010
Eduardo Curbelo
No me mato
Ni aunque me dictaminen cáncer
O cualquier mala baraja
O anhelo fallecido
Ni aunque me atropellen
En forense cuchillazo
U otra joda terminal / letal
O en lecho de amantazgo / tú
O catre de maridazgo / yo
Nunca
O entre botellas piernas de mujer
O entre pepas pústulas de amor
(Umbral de las inquisiciones)
No me mato / ni muerto
Ni aunque me dictaminen
Ni aunque me atropellen
Ni aunque me escamoteen
Las arterias su flujo lujo de sobrevivir
O de rodillas ante lo morocho de tus crenchas
O sacudido expulsado de tus pechos
O futuro igual a cero
No me mato
O igual a menos uno
O dos
Ni ante el abuso de un sacerdote
(Catecúmeno cacumen)
O me falle un brindis / el penúltimo / la gloria
O me tiendan la cama con silencioso encono
O difunto unto mi lengua de sol
O aunque me deseen la muerte
Ni derretido me mato
Ni aunque falanges artrosis apunten
Su uña hacia mi mollera
Ni aunque te vayas para siempre / nunca
Ni aunque me mueran
Bien morido
Me mato
Septiembre 2010
Eduardo Curbelo
viernes, 25 de febrero de 2011
LA SABIDURÍA DEL ALBA
LA SABIDURÍA DEL ALBA
(Editorial José Martí, Cuba)
Edgard Gousse
Como una corteza de furia
congelada en la sutura del ojo, observo.
Nada de aquello que fue para licenciar la voz quebrantada.
La convalecencia es un bosque inmanente
un fuego sagrado que devora los caminos de la ausencia.
Los colores se despiertan en nosotros
para que en ella dancemos siempre.
¿Pero qué han hecho estos niños en trance de nieve
para que sus bocas procedentes del frío
naden sin cesar en el mismo océano?
¿Por qué el día no halla su igual
sino en la silla de paja este silencio este eco?
(23 de febrero de 2011)
(Editorial José Martí, Cuba)
Edgard Gousse
Como una corteza de furia
congelada en la sutura del ojo, observo.
Nada de aquello que fue para licenciar la voz quebrantada.
La convalecencia es un bosque inmanente
un fuego sagrado que devora los caminos de la ausencia.
Los colores se despiertan en nosotros
para que en ella dancemos siempre.
¿Pero qué han hecho estos niños en trance de nieve
para que sus bocas procedentes del frío
naden sin cesar en el mismo océano?
¿Por qué el día no halla su igual
sino en la silla de paja este silencio este eco?
(23 de febrero de 2011)
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