Un perro ladra.
No encuentra paz.
Se echa a los pies
de los mendigos.
Ladra.
El silencio entrecortado
y seco de la noche
no descansa.
Aúlla.
Los hombres cavan
en las sombras y al descuido
el sepulcro imaginario
de una estrella.
El perro gruñe.
Nadie duerme.
La luna descolgada
de la tierra,
como un globo se desinfla
y vuela lejos.
Noche oscura
en pos del viento.
Un perro ladra.
Engulle la vía láctea
entre rugidos.
Nadie duerme.
No hay silencio.
(Lilián Hirigoyen)
Casa de poesía
Casa de Poesía (Uruguay) es una Institución sin fines de lucro cuyo cometido es la difusión de todas las manifestaciones poéticas, realización de homenajes, conferencias, publicaciones y otras actividades vinculadas con el hacer poético y artístico creativo en general, dando así cumplimiento a lo manifestado por UNESCO en sus resoluciones. "rgentadorado@gmail.com"
lunes, 6 de diciembre de 2010
Ofrezco mis palabras a cualquiera
que condene al olvido tu sonrisa
que redima a mi piel de tu mentira
que clausure los lunes, sin valijas.
En mí llevo tres versos con tu nombre
el sabor de tus manos en mis piernas
el túnel infiel donde te escondes
tu cuerpo agonizando en mis caderas
Cuadernos, brazos, besos, ironías
escaleras de incendio, mi jacqueca
un hijo, una guitarra, una muleta.
Confieso, ignoro, sufro todavía
ensucio este oficio de poeta
coso retazos a mi biografía.
(Laura Silva)
que condene al olvido tu sonrisa
que redima a mi piel de tu mentira
que clausure los lunes, sin valijas.
En mí llevo tres versos con tu nombre
el sabor de tus manos en mis piernas
el túnel infiel donde te escondes
tu cuerpo agonizando en mis caderas
Cuadernos, brazos, besos, ironías
escaleras de incendio, mi jacqueca
un hijo, una guitarra, una muleta.
Confieso, ignoro, sufro todavía
ensucio este oficio de poeta
coso retazos a mi biografía.
(Laura Silva)
soy una calavera,
soy un pordiosero,
soy loca, desquiciada soy y puedo,
soy cuerda,
de pensamiento acordonado tirando al lado izquierdo del salón
camino, parece.
es feliz.
huele feo o no huele a lo que tú esperas que huela.
es bueno y puede serlo.
cuál es el mérito que tiene.
es peluquero y corta cabellos a mansalva.
es diputada
y discute de lo lindo del otro lado de la cámara,
parada con voz clara,
les veo, escucho,
puede parecer que les crea.
puede parecer que sabe lo que dice.
puede parecerse a él, ella.
quién sabe quién es quién
sólo se puede repetir un nombre
después de escucharlo primero.
nadie pide la cédula de la esencia
porque puede parecer cualquier cosa
menos la esencia.
es un ladrón, una asesina
una mentirosa
traficante
de sueños
de niños...
si lo muestro con imágenes,
habrá más que crean en todo esto que digo.
podemos parecernos todos
a todo lo que somos y nos parecemos.
y el que se sienta a comer su pellejo
al rayo del sol entre la mugre de todos,
puede parecer que no,
pero él, ella, el asesino, la traficante,
me mira y me dice,
-adentro de mí me dice-
no te fíes de lo que parezco.
(Macarena Gómez)
soy un pordiosero,
soy loca, desquiciada soy y puedo,
soy cuerda,
de pensamiento acordonado tirando al lado izquierdo del salón
camino, parece.
es feliz.
huele feo o no huele a lo que tú esperas que huela.
es bueno y puede serlo.
cuál es el mérito que tiene.
es peluquero y corta cabellos a mansalva.
es diputada
y discute de lo lindo del otro lado de la cámara,
parada con voz clara,
les veo, escucho,
puede parecer que les crea.
puede parecer que sabe lo que dice.
puede parecerse a él, ella.
quién sabe quién es quién
sólo se puede repetir un nombre
después de escucharlo primero.
nadie pide la cédula de la esencia
porque puede parecer cualquier cosa
menos la esencia.
es un ladrón, una asesina
una mentirosa
traficante
de sueños
de niños...
si lo muestro con imágenes,
habrá más que crean en todo esto que digo.
podemos parecernos todos
a todo lo que somos y nos parecemos.
y el que se sienta a comer su pellejo
al rayo del sol entre la mugre de todos,
puede parecer que no,
pero él, ella, el asesino, la traficante,
me mira y me dice,
-adentro de mí me dice-
no te fíes de lo que parezco.
(Macarena Gómez)
pabellón psiquiátrico:
seis paredes gregaria
la garganta reseca del autista…
en la noche de insomnios por venir/
el músculo desanda pesadillas:
ojo que escarba / en la sombra vertical de las ventanas
Y No hay silencio donde dormir las voces:
la caída comienza
justo antes de cerrar
el último escalón
de
la
palabra.
(Ismael Smith)
seis paredes gregaria
la garganta reseca del autista…
en la noche de insomnios por venir/
el músculo desanda pesadillas:
ojo que escarba / en la sombra vertical de las ventanas
Y No hay silencio donde dormir las voces:
la caída comienza
justo antes de cerrar
el último escalón
de
la
palabra.
(Ismael Smith)
Espejos
EN soledad no estoy solo; alguien vive dentro mío.
Narciso ve en el agua a un ser que no es él mismo;
Se inclina ávidamente buscando su secreto,
Pero descubrirlo sería entrar en la muerte.
El que se asoma a un espejo está pendido:
Le sorprenden los misterios imprevistos.
El tenue resplandor de las…
Donde surgen los jardines del delirio.
Levísimo, cantando, muy lejos, en el fondo,
Algo me arrastra suavemente a su sima;
Me dan miedo esos ojos, mis ojos, tan extraños
Cuando desde el alinde me miran implacables.
Su presencia, su reflejo, me vuelve hacia mí mismo,
Me hunde poco a poco en mis laberínticos abismos,
Me lleva hasta la blanca catedral del silencio
Donde la luna es la virgen desnuda que yo adoro.
Un fantasma se levanta de mis petrificadas ruinas,
Y soy yo, soy yo mismo, mi vicario;
Siento su voz que es un frío en mis huesos,
Su voz que me revela... Me desvela… No sé; ya no recuerdo.
¡Oh virgen de los lívidos ojos desorbitados,
Envuelta en un halo de plata violácea,
De palidez nocturna, de frío de menta,
Oh virgen desamparada en la otra orilla del cielo!
Luz fugaz; sala de mármol:
Sobre el blanco pavimento tú tendida,
Desnuda y desangrada, no dormida,
Soñada por la luna de los asesinos.
No sonriendo, ni triste, ni severa,
Jeroglífica en la altura de un silencio,
Mirándome y mirándote en mis ojos
Absortos como un mar frío y sin sueño.
(Iván C. Costábile)
EN soledad no estoy solo; alguien vive dentro mío.
Narciso ve en el agua a un ser que no es él mismo;
Se inclina ávidamente buscando su secreto,
Pero descubrirlo sería entrar en la muerte.
El que se asoma a un espejo está pendido:
Le sorprenden los misterios imprevistos.
El tenue resplandor de las…
Donde surgen los jardines del delirio.
Levísimo, cantando, muy lejos, en el fondo,
Algo me arrastra suavemente a su sima;
Me dan miedo esos ojos, mis ojos, tan extraños
Cuando desde el alinde me miran implacables.
Su presencia, su reflejo, me vuelve hacia mí mismo,
Me hunde poco a poco en mis laberínticos abismos,
Me lleva hasta la blanca catedral del silencio
Donde la luna es la virgen desnuda que yo adoro.
Un fantasma se levanta de mis petrificadas ruinas,
Y soy yo, soy yo mismo, mi vicario;
Siento su voz que es un frío en mis huesos,
Su voz que me revela... Me desvela… No sé; ya no recuerdo.
¡Oh virgen de los lívidos ojos desorbitados,
Envuelta en un halo de plata violácea,
De palidez nocturna, de frío de menta,
Oh virgen desamparada en la otra orilla del cielo!
Luz fugaz; sala de mármol:
Sobre el blanco pavimento tú tendida,
Desnuda y desangrada, no dormida,
Soñada por la luna de los asesinos.
No sonriendo, ni triste, ni severa,
Jeroglífica en la altura de un silencio,
Mirándome y mirándote en mis ojos
Absortos como un mar frío y sin sueño.
(Iván C. Costábile)
Titular de la mañana
Maten a los poetas, sus pegotes de cielo embadurnan todo.
Los sueños de todos ellos son educados elefantes de vidrio.
La poesía está presente en el despertador de esta mañana,
la vemos en lo que decimos y hacemos, nada más hace falta.
Mátenlos sin violencia, rogamos, mátenlos con olvido sin ira.
Por medio de la apatía y el desinterés, pues somos poesía.
Podremos encontrar una felicidad que en ellos es quimera.
Nada nacerá ya en sus tumbas, ni rosas, ni lágrimas ni tetas.
Debemos sanarlos a todos, uno solo verseando a la deriva
será un pueblo armado con palabras que repoblará la tierra.
(Jhonny Reyes Peñalva)
Maten a los poetas, sus pegotes de cielo embadurnan todo.
Los sueños de todos ellos son educados elefantes de vidrio.
La poesía está presente en el despertador de esta mañana,
la vemos en lo que decimos y hacemos, nada más hace falta.
Mátenlos sin violencia, rogamos, mátenlos con olvido sin ira.
Por medio de la apatía y el desinterés, pues somos poesía.
Podremos encontrar una felicidad que en ellos es quimera.
Nada nacerá ya en sus tumbas, ni rosas, ni lágrimas ni tetas.
Debemos sanarlos a todos, uno solo verseando a la deriva
será un pueblo armado con palabras que repoblará la tierra.
(Jhonny Reyes Peñalva)
ESPERAS
Un temblor desparejo de sombras, me lo anuncia
entre las medias luces, avanza una nostalgia,
la vieja madreselva se me ha enredado al alma
presagio de luceros, trae la noche que avanza....
La tarde se desangra.
Se adormecen los trinos, y despierta la calma
camino sin andar, las sendas del olvido
misterio sin respuesta, ocaso malherido
es profundo el silencio, y sin embargo habla....
En un grillo que canta.
La Cruz del Sur se cuelga como un collar del cielo
la oscuridad refleja contornos fantasmales,
busco la claridad en la piel de la luna
y un resplandor lejano de sueños, me acompaña....
Tu imagen se hace clara.
Mi gris melancolía trepa la madrugada
mis horas, por inciertas, en esperas se gastan
tu perfume sin tiempo flota hacia la alborada
y un azul de horizonte le grita a mi esperanza....
Tal vez, tal vez mañana.
(Claudio Tachino)
Un temblor desparejo de sombras, me lo anuncia
entre las medias luces, avanza una nostalgia,
la vieja madreselva se me ha enredado al alma
presagio de luceros, trae la noche que avanza....
La tarde se desangra.
Se adormecen los trinos, y despierta la calma
camino sin andar, las sendas del olvido
misterio sin respuesta, ocaso malherido
es profundo el silencio, y sin embargo habla....
En un grillo que canta.
La Cruz del Sur se cuelga como un collar del cielo
la oscuridad refleja contornos fantasmales,
busco la claridad en la piel de la luna
y un resplandor lejano de sueños, me acompaña....
Tu imagen se hace clara.
Mi gris melancolía trepa la madrugada
mis horas, por inciertas, en esperas se gastan
tu perfume sin tiempo flota hacia la alborada
y un azul de horizonte le grita a mi esperanza....
Tal vez, tal vez mañana.
(Claudio Tachino)
BRYONIA
La cama es un barco que navega
y naufraga hacia la soledad
Pinacortés de la nostalgia
tiempo hacia el futuro
hacia el pasado
tiempo...
Estoy donde los recuerdos yacen
donde la esperanza espera
y también en la hora de mi muerte
Animal oblicuo y criminal
que resbala lentamente
en una anamórfica postura de silencio
topográfico
integramente justiciero
e incalificable
en su prisa de absoluto.
(Laura Inés Martínez Coronel)
La cama es un barco que navega
y naufraga hacia la soledad
Pinacortés de la nostalgia
tiempo hacia el futuro
hacia el pasado
tiempo...
Estoy donde los recuerdos yacen
donde la esperanza espera
y también en la hora de mi muerte
Animal oblicuo y criminal
que resbala lentamente
en una anamórfica postura de silencio
topográfico
integramente justiciero
e incalificable
en su prisa de absoluto.
(Laura Inés Martínez Coronel)
domingo, 5 de diciembre de 2010
nadie te reemplaza... (a mi papá)
"nadie nunca te reemplaza..."
Mario Benedetti
Nadie te reemplaza, papá.
Nunca.
Nunca el mar fue el mismo.
Nunca fueron iguales las anécdotas.
Nadie hizo más
esas tostaditas de pebete.
Y nunca más
un jamón completo o un rosbif como los tuyos.
Pero peor que eso, es no haberlo sabido cuando estabas.
No haber sabido que nadie nunca te reemplazaría.
Y no haberte llenado de palabras y afecto.
No haber cultivado más el compinchismo.
(Yo era muy chica entonces).
Y sólo después, ahora,
viéndote como en un film
por la ventanilla del bus
que me llevaba a Córdoba
veo esa última sonrisa ancha
y el gesto típico con la mano derecha:
¿tenés plata?
No sé si esa pregunta
era para mí o para vos.
O para ambos.
Nunca se está preparado para la muerte
porque tampoco se está preparado para la vida.
Y hago lo que puedo
y trato de practicar
eso de "nada de grupos:
los honores, en vida..."
Y vivo cada día, todos los días.
Patricia Monarca
"nadie nunca te reemplaza..."
Mario Benedetti
Nadie te reemplaza, papá.
Nunca.
Nunca el mar fue el mismo.
Nunca fueron iguales las anécdotas.
Nadie hizo más
esas tostaditas de pebete.
Y nunca más
un jamón completo o un rosbif como los tuyos.
Pero peor que eso, es no haberlo sabido cuando estabas.
No haber sabido que nadie nunca te reemplazaría.
Y no haberte llenado de palabras y afecto.
No haber cultivado más el compinchismo.
(Yo era muy chica entonces).
Y sólo después, ahora,
viéndote como en un film
por la ventanilla del bus
que me llevaba a Córdoba
veo esa última sonrisa ancha
y el gesto típico con la mano derecha:
¿tenés plata?
No sé si esa pregunta
era para mí o para vos.
O para ambos.
Nunca se está preparado para la muerte
porque tampoco se está preparado para la vida.
Y hago lo que puedo
y trato de practicar
eso de "nada de grupos:
los honores, en vida..."
Y vivo cada día, todos los días.
Patricia Monarca
LÚDICO
Un niño juega a la pelota:
disfruta su placer en solitario,
la esfera es su mundo reducido.
Otro niño se acerca y lo mira,
le sonríe, lo codicia, lo seduce.
Dos niños juegan a la pelota:
la esfera ahora rueda
de uno a otro
generosos en el tiempo
de tenerla.
La pelota es su mundo duplicado.
Un niño alza la pelota,
la protege, la esconde, la acapara.
El otro intenta un gesto de protesta,
se entristece, llora, se retira...
Así el juego de la vida.
Ma. Laura Pintos
Un niño juega a la pelota:
disfruta su placer en solitario,
la esfera es su mundo reducido.
Otro niño se acerca y lo mira,
le sonríe, lo codicia, lo seduce.
Dos niños juegan a la pelota:
la esfera ahora rueda
de uno a otro
generosos en el tiempo
de tenerla.
La pelota es su mundo duplicado.
Un niño alza la pelota,
la protege, la esconde, la acapara.
El otro intenta un gesto de protesta,
se entristece, llora, se retira...
Así el juego de la vida.
Ma. Laura Pintos
Antes de irse, sobre la pierna le dejó caer una gota, la aureola roja del permanente vértigo en el corazón.
Como quince años atrás primero se escuchó la señal, irreconocible emergió aquel aullido rompiendo la quietud lunar de la sala número diecisiete. También ayer como la vez pasada, tímpanos tibios y filosos deambulando por los pasillos ya vacíos de batas blancas. Una serie de graznidos rotos, como el quejido de un pájaro histérico buscando el nido perdido los amputó del sueño.
Por los cuartos contiguos al de ella, la insistente irrupción llegó hasta el sueño de cada durmiente, aquella presencia táctil hendiendo el abdomen con el peso del cuerpo encorvado.
Allí comienza, todos, inmóviles y revueltos la ven, la invocan, criatura ensimismada sobre la montaña de arena, la gota señuelo apenas retumbando en el espeso líquido interior, la misma imagen proyectada en cada fondo oscuro: el cuerpo de una mujer se revuelve crispada ante la frase, más se revuelve y más se desploma entregada sobre el colchón con olor a éter.
Al día siguiente, con las persianas descascaradas enrolladas, las historias de lo sucedido en las nebulosas fábulas de los durmientes de aquel hospital pueblan cada rincón y en el aire persiste porfiada hasta el almuerzo una necesidad primaveral de purgar toda la nitidez retenida de esa sustancia en los cuerpos.
Fue el éter del animal que habita en los sueños quien los atacó ayer a las cinco, determina la enfermera de los gestos más severos y manos regordetas.
De repente, alguien se acerca a la habitación núcleo de luz. Alrededor del cuerpo inerte y desmadejado de la huésped, todos observando el montículo.
Y lo sucesivo se hizo relato. Una misma imagen búho incubada en cada mente, un estado de conciencia tan libre que apenas dicha por uno de los huéspedes se volvió deslizante en la voz
todounflujoqueinvalidócontagiosamentetodaslastrancasquepodíandetenersudiscurrirsuficiente
una gota brillante y global
ampolla viviente sobre la pierna fría de la huésped número diecisiete.
Paola Gallo
Como quince años atrás primero se escuchó la señal, irreconocible emergió aquel aullido rompiendo la quietud lunar de la sala número diecisiete. También ayer como la vez pasada, tímpanos tibios y filosos deambulando por los pasillos ya vacíos de batas blancas. Una serie de graznidos rotos, como el quejido de un pájaro histérico buscando el nido perdido los amputó del sueño.
Por los cuartos contiguos al de ella, la insistente irrupción llegó hasta el sueño de cada durmiente, aquella presencia táctil hendiendo el abdomen con el peso del cuerpo encorvado.
Allí comienza, todos, inmóviles y revueltos la ven, la invocan, criatura ensimismada sobre la montaña de arena, la gota señuelo apenas retumbando en el espeso líquido interior, la misma imagen proyectada en cada fondo oscuro: el cuerpo de una mujer se revuelve crispada ante la frase, más se revuelve y más se desploma entregada sobre el colchón con olor a éter.
Al día siguiente, con las persianas descascaradas enrolladas, las historias de lo sucedido en las nebulosas fábulas de los durmientes de aquel hospital pueblan cada rincón y en el aire persiste porfiada hasta el almuerzo una necesidad primaveral de purgar toda la nitidez retenida de esa sustancia en los cuerpos.
Fue el éter del animal que habita en los sueños quien los atacó ayer a las cinco, determina la enfermera de los gestos más severos y manos regordetas.
De repente, alguien se acerca a la habitación núcleo de luz. Alrededor del cuerpo inerte y desmadejado de la huésped, todos observando el montículo.
Y lo sucesivo se hizo relato. Una misma imagen búho incubada en cada mente, un estado de conciencia tan libre que apenas dicha por uno de los huéspedes se volvió deslizante en la voz
todounflujoqueinvalidócontagiosamentetodaslastrancasquepodíandetenersudiscurrirsuficiente
una gota brillante y global
ampolla viviente sobre la pierna fría de la huésped número diecisiete.
Paola Gallo
“saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
saca tu cuerpo de la muerte”
Jaime Sabines
Si ese aroma a pinares llegare de esta infancia
si anduviese el recuerdo más cauto
de puntillas
como si la memoria no caducara
como si la huesa silencio sin entrañas
como si tendría cenizas y sentidos / salvada así la contradicción
de hallar a mi padre sin su enjutez enferma sin su osario
un padre mío atesorado en el tiempo común de nosotros
Rota ya la flagrante infancia y rotos ya sus albores
padre padre en la redundancia mejor de su regreso
Parece ser que sólo el verso regresa versura
sólo a él la inmovilidad de lo hecho / una vana constatación
Si los pinos y toda su fragancia / claro que sí
allá mi padre padreando en su arboladura pinar
A este lado del muro el jueguito escandido del poema.
G.Ciancio
saca tu cuerpo de la muerte”
Jaime Sabines
Si ese aroma a pinares llegare de esta infancia
si anduviese el recuerdo más cauto
de puntillas
como si la memoria no caducara
como si la huesa silencio sin entrañas
como si tendría cenizas y sentidos / salvada así la contradicción
de hallar a mi padre sin su enjutez enferma sin su osario
un padre mío atesorado en el tiempo común de nosotros
Rota ya la flagrante infancia y rotos ya sus albores
padre padre en la redundancia mejor de su regreso
Parece ser que sólo el verso regresa versura
sólo a él la inmovilidad de lo hecho / una vana constatación
Si los pinos y toda su fragancia / claro que sí
allá mi padre padreando en su arboladura pinar
A este lado del muro el jueguito escandido del poema.
G.Ciancio
vida tras vida avanza la palabra
más fértil que mi hora indicada
con tanta sed de engendrar
que no le dan los orificios.
vida tras vida avanza la palabra
da nombres y cuerpos
latidos que prescinden de ejercicio
voces nuevas sin cópula ni sangre
dedos y ojos y pelos y rodillas.
muerte tras muerte
el insomnio se devora todo credo
cada silencio es un ojo que se cierra
una mano despojada de su pulso.
muerte tras muerte
hay un dorso que sonríe impunemente:
el grito de dolor se hace palabra.
vida tras vida avanza la palabra
asisto a cada nacimiento.
Niña Eclipse
más fértil que mi hora indicada
con tanta sed de engendrar
que no le dan los orificios.
vida tras vida avanza la palabra
da nombres y cuerpos
latidos que prescinden de ejercicio
voces nuevas sin cópula ni sangre
dedos y ojos y pelos y rodillas.
muerte tras muerte
el insomnio se devora todo credo
cada silencio es un ojo que se cierra
una mano despojada de su pulso.
muerte tras muerte
hay un dorso que sonríe impunemente:
el grito de dolor se hace palabra.
vida tras vida avanza la palabra
asisto a cada nacimiento.
Niña Eclipse
A CHINOY
tu voz surge de los pulmones de la piedras
es nieve en la sangre y salmuera en el cerebro
descenso de un sol desangrado y una luna desgranada
como vestido de novia guardado en una funda de guitarra
un ala de avión abandonada levanta vuelo con tu canto
y se despierta un dragón del coma para echar fuego por la boca
y comprobar que el cenit es un pájaro alcanzado por una bala
flor de pólvora que se agota en el perfume
maldita flor encuadernada
como niños bebamos leche de los senos de América
una sola bandera enterrada en la corteza de los árboles
carne de gallina degollada que ya no sostiene la mirada
ni busca a sus hijos famélicos para hamacarlos
siempre a mitad de camino hacia el cielo
sobra agua de lluvia para lavarnos los pies entre nosotros
y papel de diario para envolver los crucifijos
partiremos el pan y será infinito
(las hostias siempre se acaban)
y hay una sola copa de vino
para derramarla en el mar cual ola de sangre
y arrojar la botella vacía con un mensaje:
una hoja en blanco
el poema que aun no escribimos
el cero cero
el origen
las raíces desgarrando la tierra
nuestras propias manos buscando en la morgue
a ese que tenga nuestros ojos.
Pablo de Grossi
tu voz surge de los pulmones de la piedras
es nieve en la sangre y salmuera en el cerebro
descenso de un sol desangrado y una luna desgranada
como vestido de novia guardado en una funda de guitarra
un ala de avión abandonada levanta vuelo con tu canto
y se despierta un dragón del coma para echar fuego por la boca
y comprobar que el cenit es un pájaro alcanzado por una bala
flor de pólvora que se agota en el perfume
maldita flor encuadernada
como niños bebamos leche de los senos de América
una sola bandera enterrada en la corteza de los árboles
carne de gallina degollada que ya no sostiene la mirada
ni busca a sus hijos famélicos para hamacarlos
siempre a mitad de camino hacia el cielo
sobra agua de lluvia para lavarnos los pies entre nosotros
y papel de diario para envolver los crucifijos
partiremos el pan y será infinito
(las hostias siempre se acaban)
y hay una sola copa de vino
para derramarla en el mar cual ola de sangre
y arrojar la botella vacía con un mensaje:
una hoja en blanco
el poema que aun no escribimos
el cero cero
el origen
las raíces desgarrando la tierra
nuestras propias manos buscando en la morgue
a ese que tenga nuestros ojos.
Pablo de Grossi
Distanciamiento (po)ético
Curitas deshilachadas le aprietan los dedos con vehemencia.
Mientras tanto se sienta en la banqueta más alta , con las piernas lungas
y desvencijadas que se dejan caer cual si estuviesen hechas de plomo.
En el aire viciado hay un letargo incrustado en el medio del salón
hay que respirar con hondura para sentirlo e impregnarse.
¿Cuántas marcas lleva ya? muchas , variadas , variopintas
¿Cuánto habrán caminado esas piernas indecentes por los lugares
más decentes de la apestosa capital?
Sólo hace falta hundirse un poco más y esperar a que las uñas crezcan
lo suficiente como para poder clavarse en el fango y escalar con la fuerza mísera de
los brazos lánguidos y suaves , con las muecas propias del esfuerzo salido
desde las entrañables entrañas , de unos cojones de patraña.
Poción que no cura nada , pañuelos manchados de lágrimas rojas.
Sepultura definitiva de una tarde cualquiera de cualquier mes en cualquier
lugar de este planeta.
Marañas encapsuladas , madejas de puro enredo .
Colillas de cigarrillos , vasos , ceniceros ,cuentos de vergonzosa sintaxis.
Fui esto
Seré eso
Soy ello.
Y nada de lo que fuí... seré , el eterno retorno es mentira
el constante regreso es verdad.
La noche va tornándose disforme
entre la copa y llena y lo que está , lo que estaba
mogollones de palabras desperdiciadas
basura , papel , tinta ajena.
(Victoria Paz Franco)
Curitas deshilachadas le aprietan los dedos con vehemencia.
Mientras tanto se sienta en la banqueta más alta , con las piernas lungas
y desvencijadas que se dejan caer cual si estuviesen hechas de plomo.
En el aire viciado hay un letargo incrustado en el medio del salón
hay que respirar con hondura para sentirlo e impregnarse.
¿Cuántas marcas lleva ya? muchas , variadas , variopintas
¿Cuánto habrán caminado esas piernas indecentes por los lugares
más decentes de la apestosa capital?
Sólo hace falta hundirse un poco más y esperar a que las uñas crezcan
lo suficiente como para poder clavarse en el fango y escalar con la fuerza mísera de
los brazos lánguidos y suaves , con las muecas propias del esfuerzo salido
desde las entrañables entrañas , de unos cojones de patraña.
Poción que no cura nada , pañuelos manchados de lágrimas rojas.
Sepultura definitiva de una tarde cualquiera de cualquier mes en cualquier
lugar de este planeta.
Marañas encapsuladas , madejas de puro enredo .
Colillas de cigarrillos , vasos , ceniceros ,cuentos de vergonzosa sintaxis.
Fui esto
Seré eso
Soy ello.
Y nada de lo que fuí... seré , el eterno retorno es mentira
el constante regreso es verdad.
La noche va tornándose disforme
entre la copa y llena y lo que está , lo que estaba
mogollones de palabras desperdiciadas
basura , papel , tinta ajena.
(Victoria Paz Franco)
jueves, 25 de noviembre de 2010
*
estoy por llover
y no quiero mojarte
ni anticiparme
como el relámpago se anticipa al trueno
la oscuridad más oscura
anticipa la aurora
el absoluto silencio
la tormenta más terrible
estoy por llover
no
tengo
sueño
y
me
duermo
tu boca me canta
y se enciende la música en tu pecho
mi mano vibra cuando en mi sueño te toco
quisiera no despertarme y besar al que me canta
pero despierto
estoy por llover
y
no
quiero
que
se
moje
tu
recuerdo
tengo miedo de dejarte
dejar de pensar como te pienso
dejar de soñarte
anticiparme a cada uno de tus gestos
sólo sé que estoy por llover
y lloveré hasta verte
anidando mi pecho.
Andrea Estevan.-
y no quiero mojarte
ni anticiparme
como el relámpago se anticipa al trueno
la oscuridad más oscura
anticipa la aurora
el absoluto silencio
la tormenta más terrible
estoy por llover
no
tengo
sueño
y
me
duermo
tu boca me canta
y se enciende la música en tu pecho
mi mano vibra cuando en mi sueño te toco
quisiera no despertarme y besar al que me canta
pero despierto
estoy por llover
y
no
quiero
que
se
moje
tu
recuerdo
tengo miedo de dejarte
dejar de pensar como te pienso
dejar de soñarte
anticiparme a cada uno de tus gestos
sólo sé que estoy por llover
y lloveré hasta verte
anidando mi pecho.
Andrea Estevan.-
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Los días sin vos
.
Los días sin vos se van sucediendo.
No es solo falta de vos
de tus manos tibias
de tu pecho casa
de tu boca cielo
de tus ojos dagas
de tus piernas torres
de tu sexo altivo
de tu cuerpo todo.
Es la falta de vos que lastima.
Tus palabras sueños
tu alegría pájaro
tu tristeza mía
tus anhelos nido.
No te tengo; nunca te tuve.
Pero ahora todo sucede
los días son noches
y las noches un infierno.
Todo duele, hasta el aire que respiro
y trato pero no llega a llenar mi pecho.
Y las horas pasan y me queman
y tus palabras resuenan en mi cabeza.
No deberíamos ser ese día, el primero,
aquel en que nos amamos con locura
bebiendo cada instante como el último
descubriendo cada rincón de nuestros cuerpos
aprendiendo sobre la marcha sin saberlo
que jamás dos cuerpos habían sido
tan hechos uno para el otro,
eso fue lo que dijiste
en tu despedida.
Quedaron cosas por vivir,
por aprender, por descubrir,
muchos rincones por explorar
muchas palabras por decir.
Quedaron muchos cuadros por colgar
muchas comidas por cocinar
muchos muebles por elegir.
Hasta un hijo por venir.
Dónde pongo ahora esto
dónde cuelgo esas fotos
dónde coloco esos muebles
dónde cocino mis comidas.
Dónde ese hijo.
--
María Laura Pintos Noble
Los días sin vos se van sucediendo.
No es solo falta de vos
de tus manos tibias
de tu pecho casa
de tu boca cielo
de tus ojos dagas
de tus piernas torres
de tu sexo altivo
de tu cuerpo todo.
Es la falta de vos que lastima.
Tus palabras sueños
tu alegría pájaro
tu tristeza mía
tus anhelos nido.
No te tengo; nunca te tuve.
Pero ahora todo sucede
los días son noches
y las noches un infierno.
Todo duele, hasta el aire que respiro
y trato pero no llega a llenar mi pecho.
Y las horas pasan y me queman
y tus palabras resuenan en mi cabeza.
No deberíamos ser ese día, el primero,
aquel en que nos amamos con locura
bebiendo cada instante como el último
descubriendo cada rincón de nuestros cuerpos
aprendiendo sobre la marcha sin saberlo
que jamás dos cuerpos habían sido
tan hechos uno para el otro,
eso fue lo que dijiste
en tu despedida.
Quedaron cosas por vivir,
por aprender, por descubrir,
muchos rincones por explorar
muchas palabras por decir.
Quedaron muchos cuadros por colgar
muchas comidas por cocinar
muchos muebles por elegir.
Hasta un hijo por venir.
Dónde pongo ahora esto
dónde cuelgo esas fotos
dónde coloco esos muebles
dónde cocino mis comidas.
Dónde ese hijo.
--
María Laura Pintos Noble
martes, 23 de marzo de 2010
Bajo cero
De amor
de fiebre
temblando entre tus pechos.
De amor temblando
de fiebre
beso palabras en el aire.
Escucho mi nombre.
Me inclino hacia la noche.
Tras la niebla
la cabellera oscura,
ajena
brillante
y el corazón que fue mío
entre tus manos.
Roberto Genta Dorado
de fiebre
temblando entre tus pechos.
De amor temblando
de fiebre
beso palabras en el aire.
Escucho mi nombre.
Me inclino hacia la noche.
Tras la niebla
la cabellera oscura,
ajena
brillante
y el corazón que fue mío
entre tus manos.
Roberto Genta Dorado
jueves, 17 de diciembre de 2009
Poema roto
Le quito páginas al río
y cuando digo río
escucho a los pájaros agolparse en los ramajes viscerales
para por fin desmenuzarse en el cielo disuelto
No. Le arranco páginas al río
Quiero decir –intento lo que no se puede
Detener al río no se puede
No se le pueden quitar todas las hojas al río
Detener lo escrito en el agua
Pero le quito las páginas al río
Me defino por eso. Y lo hago
Atravieso una penumbra. Pero el río es una máquina feliz.
Existe aparte de mí. No me espera ni se inmuta
y yo escribo sola
No digo –ahogada- pero pienso que el río
escribe versiones que luego desleo
sintiendo mi problema de enfoque
Igual, las páginas se escriben solas
y yo estoy sola cuando escribo
e intento quitarle páginas al río
Paula Einöder
y cuando digo río
escucho a los pájaros agolparse en los ramajes viscerales
para por fin desmenuzarse en el cielo disuelto
No. Le arranco páginas al río
Quiero decir –intento lo que no se puede
Detener al río no se puede
No se le pueden quitar todas las hojas al río
Detener lo escrito en el agua
Pero le quito las páginas al río
Me defino por eso. Y lo hago
Atravieso una penumbra. Pero el río es una máquina feliz.
Existe aparte de mí. No me espera ni se inmuta
y yo escribo sola
No digo –ahogada- pero pienso que el río
escribe versiones que luego desleo
sintiendo mi problema de enfoque
Igual, las páginas se escriben solas
y yo estoy sola cuando escribo
e intento quitarle páginas al río
Paula Einöder
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